21.2.12

Al acabar

Al acabar el día siempre me pongo a pensar lo hecho durante ese día, si ha sido agotador, si no lo ha sido y saco muchas conclusiones y temas del día, a veces buenos y otras veces no tan buenos, yéndome, igualmente con buen sabor de boca, a dormir. Hoy, sin embargo, mi día ha sido agotador, mis martes son un suplicio y un martirio, pero ha habido un cosa que me ha llenado de alegría y es escuchar una canción de piano, relajante y alegre. Así, con ello, he sacado una conclusión de hoy y creo que de muchos y tantos días, y es que soy un loco enamorado de la música, de tus labios y de tu sonrisa.

16.2.12

Punto

Hola, ¿sabéis? tengo la mejor compañía del mundo. Siempre me escucha cuando lo necesito, aunque no me da ningún consejo ni me cuenta sus cosas porque es muy callada. Pese a que no me da el sexo de mi vida, no me hace pasar hambre. Hay veces que la noto un poco ausente, pero no pasa nada porque siempre la tengo presente. Cuando llega el invierno, no encuentro sus besos porque es muy vergonzosa al darlos, y hay días que paso frío porque sus abrazos son como la brisa del mar, fríos y duraderos. No suelo discutir con ella, pues me da la razón como a los tontos y sabe que eso no me va, pero al menos pasamos de los malos rollos. No es celosa, tampoco, pues aunque conozca a otra chica, ella al acabar el día está conmigo de nuevo para arroparme y dormir conmigo. Lástima que nunca nos digamos "te quiero" puesto que entre nosotros dos no hay tanto amor, tampoco estamos enamorados ni somos congénitos (tanto a una cosa como a la otra) a ello. Lo bueno es que me soporta, no ríe ni llora aunque me da palos, a veces. Es muy buena compañera, intenta ayudarme en todo, pero es muy patosa.
Pese a todo eso, pese a ser imperfecta... Es lo mejor que he tenido hasta ahora. No es una belleza, pero tampoco está tan mal. Llevo unos casi dos años con ella, y hasta el momento es ella la que me ha cuidado; no me hace feliz, pero lo intenta. Ella es la soledad.
Infielmente suyo; Paco Ayela.

22.1.12

Lo has hecho así

Había pensado en escribir alguna vez: Qué sensación tan extraña que hacía tiempo no tenía!! Esa sensación en la que pienso en ella cada mañana, sonrío y digo con voz susurrante: "Buenos días, princesa!" y ante ello, no puedo ocultar esa sonrisa y esa inquietud cuando la veo. Y por ello, no debo asustarme y salir corriendo sino que seré valiente y me dejaré llevar por esa sensación y decir: "Dónde me quieras llevar!"
Pero he pensado mejor en escribir alguna vez: Es difícil ver con mis ojos lo que hay a mi alrededor, tu serenidad, mi mal comportamiento, tus miedos y mis risas; y no lo puedo remediar... Hace semanas estaba sin nada que temer y sin nada que revuelva mi cabeza, me enloquezca, me rompa, me destruya y me dé tranquilidad; y, cómo de la noche a la mañana, sales tú por un lugar tan escondido y vas lentamente metiéndote en mí, pues ahora acaparas toda mi atención! Era feliz con mi vida normal, todo empezaba a irme bien después de tanto tiempo, y ahora... ahora apareces tú. Tú, sí tú. Qué haces metida en mi cabeza, sabiendo que has estado por ahí divagando cerca de mí y sin que eso altere nada!! No se puede entrar en la vida de alguien sigilosamente y, en un momento dado, saltar y tocar algo que está muy protegido contra daños, pero no puedo explicarme cómo has conseguido entrar ahí. No voy a hacerme ilusiones, no quiero hacer cosas impropias de mí, tampoco me da la gana hacerlo; pero sólo te diré que eres la primera y la última persona en la que pienso cada día, que estoy celoso del carmín de tus labios y que con mis imperfecciones iré metiéndome lentamente en tu cabeza como tú has hecho conmigo.